Arte Zen

ARTE ZEN Y ARTE OCCIDENTAL LIC. LAURA CAPDEVILA¹


Durmiendo en primavera no se advierte la aurora.
En el lugar dulce se oyen cantos de pájaros.
Llega la noche, hay sonido de viento y lluvia.
Cayeron flores, quien sabe cuántas
Meng Hao-Ren

“Para quien no sabe nada del autor de estas líneas, sería difícil adivinar cuando y donde fueron compuestas. Podría haber sido cualquiera de nosotros, en cualquier primavera de nuestras vidas, en cualquier lugar con jardín en el que hayamos pasado, aunque sea unos días de primavera (…) El poeta, deliberadamente no menciona quien es que duerme en primavera y no advierte la aurora ni quien escucha sonido de viento y lluvia. Es él mismo o hace alusión al sueño del lector. ¿Quién escucha el sonido de viento y lluvia? ¿Es el autor, es el lector o son varios interfundidos con el paisaje mismo? Lo cierto es que el poema logra transmitirnos el espíritu de la mañana y la lluvia de la noche de primavera. Y aunque no se menciona sentimiento alguno, los evoca en lo profundo de nosotros mismos y nos transporte instantáneamente a la escena.¨
Roberto Curto
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Es difícil imaginarse en occidente una producción artística que no sea la proyección de un disparador. Estos disparadores son estados o ideas primeras de orden emocional, político, experimental, conceptual. De allí se parte, por lo general, para materializar una obra de arte. Este proceso construye un recorrido que va desde el plano interno al externo, plantea un punto de partida y un resultado. Esta es una de las diferencias notables con el proceso del arte Zen, .. ” esta sílaba, cortante como un filo, que no puede reemplazarse sin que se altere su sentido…” Dentro de este sentir filosófico, lo ilusorio es inexistente y la búsqueda consiste en la percepción y aceptación de la plena conciencia cotidiana en la que a nada le falta ni le sobra,..”uno mismo se transforma en lo que come, al igual que el artista que se transforma en su obra” En esta vivencia ,el momento creativo no es percibido de una forma lineal, si no que el propio camino de producción se vive como obra desde su comienzo y durante su proceso sin discriminar entre el lugar del artista y el del objeto representado.
”Si el artista se propone pintar una caña de bambú, no es suficiente que retrate fielmente una caña de bambú, es necesario que llegue a representar su esencia absoluta, casi su abstracción y para ello ha de sentirse él mismo, en cierto modo, caña de bambú” . Esta falta de perspectiva en el proceso se refleja en sus imágenes, elaboradas por medio de ciertos indicadores de espacio mínimos o directamente se trabaja el plano.
La mirada occidental esta marcada por la perspectiva, la cual es desde el Renacimiento y hasta la actualidad uno de los descubrimientos más importantes. La intención de este recurso es organizar por medio de un artificio la representación de la realidad.
Esta ilusión se basa en reflejar en la bidimensión lo que ocurre en la tridimensión .Este esfuerzo por la representación plantea, como señalé antes, dos lugares: dentro- fuera, mientras que en oriente, no se busca un sistema de representación sino que la obra y el productor son difícilmente separables. Esta experiencia podría ejemplificarse en la siguiente anécdota:”El abad de cierto monasterio Zen quería que el techo del salón Dharma fuese decorado con un dragón. Se pidió a un pintor que hiciera el trabajo, este aceptó, pero se lamentó de no haber visto nunca un dragón, si es que existen realmente. El abad le dijo: no le importe no haber visto nunca tal criatura. Conviértase en ella, transfórmese en un dragón viviente y píntelo. No trate de seguir el molde convencional.
El artista pregunto:
-¿Cómo puedo convertirme en un dragón?-
-Retírese a sus habitaciones privadas y concentre en eso toda su mente-
El pintor siguió estos consejos y luego de varios meses de esfuerzo, cobró confianza en sí mismo al verse en el dragón que surgía de él mismo”



En escritos en los que el artista Juan Carlos Castagnino relata su experiencia en China podemos vislumbrar más fácilmente esta modalidad oriental de relación artista-obra :
”.. un día salieron a dibujar con su maestro y compañeros, todos orientales, a un parque. El maestro les dijo: -Quiero que dibujen en un solo trazo el agua, su movimiento, los peces, los árboles, el viento… tienen tres horas. Castagnino dibujaba en su cuaderno una y otra hoja; los demás miraban. Cuando faltaban 5 minutos empezaron a dibujar”

Esta es una anécdota que refleja la diferencia entre los procesos de creación, el de occidente centrado en la acción y los dibujantes orientales utilizando la mayor parte de tiempo para contemplar e internalizar el objeto a retratar.
Otro de los recursos formadores de la imágen en el arte Zen es la búsqueda de la simplicidad por medio de proporcionar a la obra los mínimos elementos visuales a efectos de un resultado poético, a la vez que despojado, el espacio abierto, “el viviente vacío, el elocuente intersticio.”


PINTURA ORIENTAL


Uno de los artistas occidentales que transita esta búsqueda durante años es el catalán Antoni Tapies, quien menciona el deseo de encontrar “la pincelada única”, sobre la cual dice: “…de una sencillez máxima. Para expresar cosas importantes no hace falta utilizar grandes recursos ni imágenes grandiosas. En un gramo de polvo puede estar contenido todo el universo.”

“Variación V” Antoni Tapies




Esta manera de trabajar la imagen relacionada directamente con “sentir el presente continuo” es la contrapartida del relato en el arte occidental. Las iconografías que representan el período de la Edad Media se basan justamente en una secuencia de hechos de las Sagradas Escrituras que funcionaban como material pedagógico en la población.





Esta función de la imágen didáctica y propagandística en el Barroco, es hasta hoy usada para “relatar” en una obra, aunque uno de los factores que ayudó a implementar una desestructuración del relato y de la composición y que dio paso a la estética de vanguardia de siglo XX fue el contacto con la cultura japonesa, a mediados del siglo XIX (relaciones comerciales entre Japón y Occidente, viajes de numerosos críticos e historiadores por las tierras japonesas, La Exposición Universal de París de 1878), y puso de moda en europa las estampas japonesas de ukiyo-e ( la palabra ukiyo significa “mundo flotante” en japonés, y el sufijo “e” equivale a “pintura”.




Esta elaboración visual fue fuente de estudio e inspiración para pintores impresionistas, cubistas y modernistas que encontraban aquí una renovación total de la expresión plástica.





Existe en ciertas vanguardias del siglo XX un gusto por la construcción de una composición depurada de elementos, tintes, donde básicamente se trabaja de manera gestual, espontánea.



“Alguien se voló, fue Jennifer”. Kenneth Kemble

En esta abstracción se pone de manifiesto una falta de interés por las apariencias y se busca el límite de la pureza y simplicidad. De esta manera podemos hacer algún tipo de relación con la imagen Zen, si reparamos en su despojamiento visual.



Rothko


Si recorremos la historia del arte encontraremos muchos artistas a los que podríamos vincular con un tipo de sensibilidad Zen, como Lucio Fontana, Kennet Kemble, William Turner, Paul Klee, Rothko, entre otros.
Estos artistas occidentales están vinculados de otra manera con la experiencia de lo vacío. “En el arte Zen la percepción de lo vacío e indefinible revela una intuición vital que no se abroquela en una coraza intelectual que busque ordenar lo indefinible o inefable mediante las palabras,. En Occidente el arte romántico o de impronta Zen puede vislumbrar un infinito vacío en la profundidad de lo real. Pero la visión de lo vacío e indefinible que propone el arte de occidente descansa sobre una aceptación de la pérdida o lejanía de un ser originario e inefable. Este ser indefinible es luego encorsetado con palabras por una voluntad que sólo tolera convivir con la definición de lo indefinible y no con lo indefinible mismo. Aquí surge entonces la distancia entre las experiencias oriental y occidental de lo real primario como vacuidad indefinible.”


1 Vogelman,D.J., “El Zen y la crisis del hombre”, edit. Paidós, 1967, pág 13.
2 Idem, pág 31.
3 Idem, pág 66
4 Idem,pág 66
5 I.G. Zaldívar, “El arte de los argentinos. Castagnino”,Gente,2009, pág 28
6 Vogelman,D.J., “El Zen y la crisis del hombre”, edit. Paidós, 1967, pág 67
7 Entrevista a Antoni Tapies, “La Revista”, Madrid, 2008
8 Ierardo, Esteban, “Agua y Trueno. Ensayos sobre arte, naturaleza y filosofía”, edit. Prometeo Libros, 2007, pág 235


¹Voycot. Andrés Calabrasa y Laura Capdevila. Nº 2, marzo de 2010. Venado Tuerto: Impresiones
Frecuencia mensual.

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